Fernando Alonso en su primera aparición en el mítico óvalo hizo una gran actuación hasta que el motor Honda dijo basta.

 

Fernando Alonso momentos antes de la carrera

Domingo  28 de mayo 18:00h. Tras superar la carrera de Mónaco de Fórmula 1 y disfrutar de la contrarreloj  final del Giro de Italia con salida desde el circuito de Monza, nos plantábamos ante la televisión expectantes y con la emoción por las nubes para ver la que podía ser una carrera histórica para nosotros. De un lado teníamos a un debutante, un tal Fernando Alonso, bicampeón del mundo de F1, que hacía su primer asalto al óvalo partiendo en 9ª posición y de otro lado a Oriol Serviá que celebraba su carrera 200 en Indycar en 12º posición. Ambos con un gran ritmo y colocados en salida en el grupo de cabeza.

Drivers starts your engines!!

Drivers, Start your engines!!

Tras escuchar el himno de EEUU y el himno de Indiana, sonó lo que todos esperábamos, “Drivers, starts your engines!”. Y tras unas vueltas tras el PACE-CAR (Safety Car al otro lado), empezaba la carrera. Alonso perdía alguna posiciones pero sin perder comba con los pilotos que le predecían.

Fernando Alonso rodando en cabeza

A medida que fue cogiendo ritmo, fue recuperando posiciones y ya, en la vuelta 37,
consiguió colocarse en cabeza. Pudimos ver un gran trabajo de equipo entre los
hombres de Andretti, liderando todos la carrera y beneficiándose del rebufo entre
ellos.

Fernando Alonso rodando primero por delante de Sato

Bandera Roja

Si alguna vez has visto una carrera de Indycar, sabrás que mucho estaba tardando en llegar alguna situación de bandera amarilla. En este caso, fue algo más grave. Jay
Howard se iba contra las protecciones, rebotando, a su vez, contra éstas y cruzándose contra el poleman Scott Dixon, que no pudo más que soltar el volante para evitar males mayores. El accidente no quedaba ahí, ya que el coche de Dixon salió volando, impactando contra la barrera y partiendo en dos el monoplaza. Mientras tanto, un afortunado Castroneves conseguía pasar justo por debajo del coche de Dixon sin sufrir ningún daño. Hasta este momento, Alonso seguía líder de la prueba.

Periodo de bandera roja. Alonso P1

Las banderas amarillas

Parada Fernando Alonso

Tras la reanudación de la carrera, la prueba duró 10 vueltas más. El accidente de Daly provocó la entrada del PaceCar para retirar los restos del monoplaza que estaban en pista. Esta situación provocó que los coches de reagruparan de nuevo. Poco después se relanzó la carrera y comenzamos a ver a un Max Chilton con una estrategia diferente en cabeza. Alonso seguía en el grupo intermedio, cuya táctica consistía en
ahorrar combustible hasta la última parada. Sin embargo, una bandera amarilla acabó
con estos planes y le perjudicó de cara al planteamiento final de la carrera. Tras esta
parada, se lo iban a jugar todo en pista.

Parada Oriol Serviá

No, Honda no…

Os voy a contar algo y os aseguro que no es intentar ser un ventajista. Tras romper
motor Ryan Hunter-Reay (Honda), me dio un bajón anímico impresionante. Pensaba
para mis adentros que esta vez Alonso no iba a tener tan mala suerte, ya que antes de la clasificación ya había roto un motor y el equipo hizo un gran trabajo cambiándolo rápidamente. Os juro que veía a Fernando ganando o, como poco, en el podio. Sin embargo, ocurrió lo peor. Cuando Alonso comenzaba de nuevo a ganar posiciones, llegó un momento en que vimos al McLAren-Honda-Andretti echarse a un lado desprendiendo un humo blanco que nos cortó toda la ilusión.

 

Una última carta

A estas alturas, nos quedaba una última carta sobre la mesa. Veíamos a Oriol Serviá
tirar como un poseso en ocupando puestos de podio y con velocidad para aspirar a
más, pero esta alegría nos duró 5 vueltas más. Oriol se tocaba con Davison y, tras
provocar un choque en cadena, se acababan todas las opciones españolas.

 Final de infarto

Takuma Sato brindando por fin con leche en Indianapolis.

Parecía que Castroneves no tenía rival, y que su Chevrolet y su ritmo lo llevarían hacia su cuarta victoria. Pero detrás llegaba Sato, con una velocidad endiablada y con una velocidad punta de su Honda contra la que nadie podía luchar. Esta Vez sí que sí. Takuma Sato no se equivocó en las últimas vueltas y ganó, por primera vez, la Indy500.

Sato cruzando el primero el Brick Yard

 

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